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El lugar de la celebración es la Plaza Mayor. Allí
se ha colocado el PALO y junto a el se ha situado la ARCILLA ROJA que
se mezcla con agua. Los mozos en los toriles atan al morlaco, colocándole
dos cuerdas en la testuz. Una para adelante y otra para tirar de la parte
de atrás. Se dirigen hacia el palo e introducen la cuerda por el. Dejan un
pequeño margen entre el animal y el palo, para facilitar "el corte de
la soga".Una vez atado se procede a la colocación de las bolas y el
embarrado.
Con la arcilla roja mezclada con
agua, se cubre pacientemente todo el animal (cara, testuz, costillas, lomo,
barriga, patas delanteras...) con una capa, que hará el oficio de escudo
protector e impidiendo que las gotas de pez que se desprenden de las bolas,
hieran al animal. Durante este proceso, los mozos inmovilizan al animal,
habiendo uno o más sujetando el rabo con el objetivo de evitar movimientos
bruscos de la res.
A la vez, otros mozos se encargan
de la colocación de las bolas. Se coloca la almohadilla entre los cuernos
del tor, sobre ella la astilla y sobre esta la gamella, en cuyos extremos
van colocadas las bolas, que deben ir inclinadas ligeramente hacia
adelante. Todo debe estar perfectamente ligado, probandose por tracción
sobre la gamella su estado y evitar así cualquier imprevisto.
Acabada la colocación de las bolas
y el embarrado se procede al encendido. Se recomienda que esta acción sea
realizada con detenimiento ,esperando a que las llamas hayan mordido el
cono superior y sucedido esto se puede proceder a dar suelta al animal ,comenzando
el CORTE DE LA CUERDA,
por el mozo designado que haya ganado la puja
Libre el animal de su atadura
inicia por la Plaza
sus "correrías" unas veces hostigado y otras persiguiendo, avivándose
el fuego de las bolas. Una vez apagadas las mismas, se "recoge"
al animal, para que despojándole de lo que sirvió para el rito, se
tranquilice y descanse.
Texto: Julián Arense Carenas

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